La plataforma elevadora móvil de personal (PEMP), es una máquina móvil destinada a elevar personas y pequeñas herramientas hasta una posición de trabajo.VerdaderoFalso
Question
La plataforma elevadora móvil de personal (PEMP), es una máquina móvil destinada a elevar personas y pequeñas herramientas hasta una posición de trabajo.VerdaderoFalso
Solution 1
Verdadero. La Plataforma Elevadora Móvil de Personal (PEMP) es una máquina diseñada para elevar personas y pequeñas herramientas hasta una posición de trabajo. Se utiliza en una variedad de industrias, incluyendo la construcción y el mantenimiento de edificios.
Solution 2
Verdadero. La Plataforma Elevadora Móvil de Personal (PEMP) es una máquina diseñada para elevar personas y pequeñas herramientas hasta una posición de trabajo. Se utiliza en una variedad de industrias, incluyendo la construcción y el mantenimiento de edificios.
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En cuanto a la conducción de la plataforma elevadora:Se puede utilizar con personal mientras el equipo de encuentre en movimiento o traslado.No se debe trabajar cerca de bordes de excavaciones, taludes, zanjas, desniveles o superficies irregulares.Con precaución, se puede operar en pendientes superiores a las señaladas por el fabricante.Todas las anteriores
11. Las disposiciones del Estatuto Básico del Empleado Público sólo se aplicarán directamente, cuando así lo disponga su legislación específica propia, al personal funcionario y en lo que proceda al personal laboral de las siguientes Administraciones Públicas: Al personal de las Administraciones de las Entidades Locales. Al personal de la Administración General del Estado. Al personal de las Universidades Públicas. Al personal funcionario de las Cortes Generales.
¿Para qué se utiliza un Sistema Personal para Detención de Caídas?Para sostener en la posición adecuada al trabajador en trabajos en alturas.Para reducir el riesgo de lesiones al trabajador que cae, limitando la altura recorrida por el cuerpo.Para suministrar al trabajador las herramientas necesarias para su labor al alcance de su mano.Para poder ser alzado por los compañeros y alcanzar una altura accesible para poder realizar un determinado trabajo.
En la peluqueríaHace muchos años que dejé de ir al peluquero; el más cercano se encuentra a cinco manzanas de aquí, lo que me resultaba bastante lejos incluso antes de romperse la barandilla de la escalera. El poco pelo que me crece puedo cortármelo yo mismo, y eso hago, quiero poder mirarme en el espejo sin deprimirme demasiado, también me corto siempre los pelos largos de la nariz.Pero en una ocasión, hace menos de un año, y por razones en las que no quiero entrar aquí, me sentía aún más solo que de costumbre, y se me ocurrió la idea de ir a cortarme el pelo, aunque no lo tenía nada largo. La verdad es que intenté convencerme de no ir, está demasiado lejos, me dije, tus piernas ya no valen para eso, te va a costar al menos tres cuartos de hora ir, y otro tanto volver. Pero de nada sirvió. ¿Y qué?, me contesté, tengo tiempo de sobra, es lo único que me sobra.De modo que me vestí y salí a la calle. No había exagerado, tardé mucho; jamás he oído hablar de nadie que ande tan despacio como yo, es una lata, habría preferido ser sordomudo. Porque ¿qué hay que merezca ser escuchado?, y ¿por qué hablar?, ¿quién escucha? y ¿hay algo más que decir? Sí, hay más que decir, pero ¿quién escucha?Por fin llegué. Abrí la puerta y entré. Ay, el mundo cambia. En la peluquería todo está cambiado. Solo el peluquero era el mismo. Lo saludé, pero no me reconoció. Me llevé una decepción, aunque, por supuesto, hice como si nada. No había ningún sitio libre. A tres personas las estaban afeitando o cortando el pelo, otras cuatro esperaban, y no quedaba ningún asiento libre. Estaba muy cansado, pero nadie se levantó, los que estaban esperando eran demasiado jóvenes, no sabían lo que es la vejez. De manera que me volví hacia la ventana y me puse a mirar la calle, haciendo como si fuera eso lo que quería, porque nadie debía sentir lástima por mí. Acepto la cortesía, pero la compasión pueden guardársela para los animales. A menudo, demasiado a menudo, bien es verdad que ya hace tiempo, aunque el mundo no se ha vuelto más humano, ¿no?, solía fijarme en que algunos jóvenes pasaban indiferentes por encima de personas desplomadas en la acera, mientras que cuando veían a un gato o un perro herido, sus corazones desbordaban compasión. “Pobre perrito”, decían o “Gatito, pobrecito, ¿está herido?” ¡Ay, sí, hay muchos amantes de los animales!Por suerte, no tuve que estar de pie más de cinco minutos, y fue un alivio poder sentarme. Pero nadie hablaba. Antes, en otros tiempos, el mundo, tanto el lejano como el cercano, se llevaba hasta el interior de la peluquería. Ahora reinaba el silencio, me había dado el paseo en vano, no había ya ningún mundo del que se deseara hablar. Así que al cabo de un rato me levanté y me marché. No tenía ningún sentido seguir allí. Mi pelo estaba lo suficientemente corto. Y así me ahorré unas coronas, seguro que me habría costado bastante. Y eché a andar los muchos miles de pasitos hasta casa. Ay, el mundo cambia, pensé. Y se extiende el silencio. Es hora ya de morirse.Kjell AskildsenTomado de: http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/mini/en_la_peluqueria.htm8Podemos decir que una de las razones por las que el viejo no va a la peluquería esA) la distancia que hay entre su casa y la peluquería.B) que no tiene suficiente dinero para pagar un corte.C) porque no confía en el peluquero que trabaja allíD) que no se siente cómodo con su aspecto físico.Omitida
Se puede decir que: subjetivamente sentimos que el comportamiento de una tercera persona pone en peligro nuestros intereses personales?Grupo de opciones de respuestaVerdaderoFalso
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